La esperanza es el estado de ánimo en el cual
se cree que aquello que uno desea o pretende es posible. Ya sea a partir de
un sustento lógico o en base a la fe, quien tiene esperanza considera que
puede conseguir algo o alcanzar un determinado logro. Por ejemplo: “Es una
enfermedad muy dura, pero tengo esperanza en que saldré adelante”, “El
equipo quedó a diez puntos del puntero aunque no pierde la esperanza de
conseguir el título”, “Ya perdí la esperanza: no creo que pueda conseguir
trabajo antes de fin de año”. Las personas suelen
aferrarse a la esperanza cuando se encuentran en una situación complicada. Se
trata de un recurso que los ayuda a no caer en la depresión, basadas en la idea férrea
de que pronto las cosas mejorarán. Esa confianza actúa como estímulo y
aporta fuerza y tranquilidad; por otro lado, cuando se pierde o resulta difícil
alcanzarla, la vida se vuelve una ardua batalla contra los obstáculos. Así como
el rojo es el color de la pasión y el blanco identifica a la pureza, el color
de la esperanza es el verde.
La esperanza, por otra parte, es una de las tres
virtudes teologales (junto a la fe y la caridad). Para la
teología cristiana, la esperanza es la virtud que capacita al hombre
para tener confianza de alcanzar la vida eterna con ayuda de Dios. Esperanza también es un nombre
femenino: “Esperanza Aguirre es una política conservadora que forma parte
del Partido Popular”, “La actriz española Esperanza Roy ganó varios
premios a lo largo de su carrera”. Esperanza, por último, es el nombre
de varios lugares geográficos, como una ciudad de la provincia de Santa Fe (Argentina),
una localidad chilena, un municipio guatemalteco y un distrito
en República Dominicana También conocida como la Asociación Internacional
del Teléfono de la Esperanza (de sigla ASITES), se trata de una entidad española fundada en el
año 1971 por Serafín Madrid y reconocida como organismo de utilidad públicaun año
más tarde. Entre sus relaciones a nivel internacional, se encuentra un vínculo
formal con la Organización Mundial de la Salud y una serie de
convenios con diversas universidades españolas y del resto del mundo. Su misión
es apoyar a aquellas personas que necesitan desahogarse, recobrar el rumbo de
sus vidas, y que no cuentan con las amistades adecuadas o bien prefieren hablar
de sus problemas con alguien ajeno a sus círculos. El servicio que brinda el
Teléfono de la Esperanza es gratuito y de calidad; entre sus voluntarios hay
gente de diversos ámbitos, desde profesionales de la psicología hasta
individuos que en el pasado resolvieron su malestar gracias a esta misma
asociación. Por otro lado, son conscientes de lo importante que resulta prevenir los problemas
emocionales y, por esta razón, han desarrollado una serie de redes de
ayuda preventiva que ofrece talleres, cursos y seminarios (entre otras
actividades) para promover en los ciudadanos una relación positiva consigo
mismos y con su entorno. En la actualidad se encuentra en 26 provincias de
España, en 10 países latinoamericanos, en algunas ciudades de Europa y en Miami.
Para todos aquellos que sientan la vocación de ayudar a los demás de forma
desinteresada, el Teléfono de la Esperanza cuenta con un curso de formación para potenciar sus
cualidades y brindarles herramientas para convertirse en auténticos motores de
la esperanza.
tomado de: https://definicion.de/esperanza/

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