Juicio es
una facultad del alma que permite diferenciar entre el bien y el mal.
Cuando se pone en palabras, el juicio es una opinión o un dictamen. La moral, por otra parte, está asociada las
costumbres, valores, creencias y normas de una persona o de un grupo social. La
moral funciona como una guía para actuar ya que distingue entre lo correcto y
lo incorrecto. Se conoce como juicio moral, por lo tanto, al acto mental
que establece si una cierta conducta o situación tiene contenido ético o, por
el contrario, carece de estos principios. El juicio moral se realiza a partir
del sentido moral de cada persona y responde a una serie de normas y reglas que
se adquieren a lo largo de la vida. De esta manera, es que como han ido
surgiendo lo que se conoce como estadios del juicio moral que son la moralidad
heterónoma, el individualismo, las expectativas interpersonales, el sistema
social y la conciencia. A lo largo de nuestra vida siempre, a través de
distintos ámbitos y entidades (familia, sociedad, colegio…), se nos ha ido
diciendo qué es lo que está bien y que es lo que está mal. No obstante, ante
todo ello hemos podido reaccionar de modo diferente: aceptándolo, rechazándolo
o simplemente Así, cuando nos encontramos ante un hecho concreto, en base
a nuestro juicio moral, actuamos de una forma u otra al considerar lo que está
bien o mal. Eso al final supone también que luego nuestra actitud sea un
elemento de estudio por parte de nuestra conciencia que determinará que como
hemos actuado trae consigo un arrepentimiento, culpa o remordimiento. La familia, la escuela, la Iglesia y los medios de
comunicación son algunas de las instituciones sociales que influyen en la
adopción de los preceptos que determinan los juicios morales. Esto quiere decir
que el entorno juega un papel preponderante en el pensamiento del sujeto sobre
qué está bien y qué está mal. Muchos son los casos judiciales que aparecen en
los medios de comunicación y que llevan a que la población desarrolle un juicio
moral, independientemente de las leyes establecidas. Así, por ejemplo, en
España uno de los casos más graves es el de un padre que ha sido condenado a cuarenta
años de prisión por haber drogado y calcinado a sus hijos para vengarse así de
la madre de ellos, su ex mujer, por no querer volver con él. Este hecho ha
supuesto que, antes de que el juez dictara una sentencia en concreto, la
sociedad en general ya tenía claro que aquel tenía que ir a prisión,
independientemente de las pruebas que existían, por haber realizado tal acto
criminal. Por ejemplo: una madre sale a robar porque no consigue trabajo y no
tiene recursos para alimentar a sus hijos. Más allá de las implicaciones
legales del caso, algunas personas pueden realizar un juicio moral que
considere que el accionar de la mujer está justificado. Queda claro que estos
juicios no siempre tienen que ver con aquellos desarrollados en un tribunal
aunque, por lo general, el Poder Judicial coincide con la ética imperante en
una sociedad.
Tomado de:https://definicion.de/juicio-moral/

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